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Artículo 02

El "Ferrari" de la comprensión mutua y la productividad.

Por Ricardo Rodríguez Corona — Psicólogo, Filósofo, Escritor, Autor de Habraz

Comencemos observando cuatro tarjetas del método Habraz. Trata de entender a qué se refieren. ¿Te son familiares?

1
Dar y pedir razones
3
Construir inferencias
12
Poner ejemplos
15
Dar y pedir referencias

¿Te das cuenta de que usas estas herramientas lógicas al hablar tanto con tus socios como con tus colaboradores? Y ¿te das cuenta de que ellos también las usan para comunicarse contigo y entre ellos? Probablemente descubras que las usan en todos los temas.

Ahora, si sí se van a usar herramientas complejas en la empresa, ¿lo correcto no sería tomar la capacitación correspondiente al óptimo uso y cuidado de esas herramientas? Dicho de otro modo: ¿cómo deben usarse en la empresa? ¿Siguiendo las reglas propias de las herramientas, o cada quien inventando las suyas?

La causa primera del problema

Es un hecho universal que cada herramienta tiene reglas para usarse óptimamente, y si las ignoras, es probable que no la uses correctamente. Y he aquí la esencia de Habraz: su propuesta es facilitar, con un juego, el conocimiento y uso correcto de estas herramientas de la comunicación diaria — las mismas que todas las personas usan para darse a entender, en todos sus temas, en todas sus relaciones, todo el día.

Habraz propone que la causa primera de la mayoría de los problemas de comunicación entre personas bien intencionadas, es el uso "arbitrario", "empírico" o "personalizado" de estas herramientas lógicas. Es decir, los errores de comunicación suceden al usar estas herramientas mal, o no del todo bien.

Porque no estamos entrenados en dar "razones", nosotros u otros, en ocasiones, damos "razones" que en realidad no lo son. O escuchamos buenas razones y creemos que podemos descartarlas por solo burlarnos o ignorarlas. Lo mismo sucede con las "inferencias" y las otras 13 herramientas lógicas.

Las 15 herramientas para la comprensión

No proponemos que sean ni las únicas, ni las más importantes. Sin embargo, con base en nuestra experiencia, sí las proponemos como las más frecuentes, más populares y, por tanto, "los lugares" donde se cometen con mayor frecuencia los errores de comunicación:

  1. Dar y pedir razones
  2. Construir inferencias
  3. Dar y pedir ejemplos
  4. Dar y pedir referencias
  5. Construir sobre la idea de otro
  6. Distinguir buenas de malas razones
  7. Descubrir implicaciones
  8. Hacerme preguntas y hallar mis problemas
  9. Encontrar un punto medio
  10. No buscar ganar sino la verdad
  11. Integrar puntos de vista de otros
  12. Evaluar diferentes alternativas
  13. Formular y evaluar criterios
  14. Ser imaginativo
  15. Identificar supuestos

La falta de estandarización de estas herramientas lógicas es la causa de que no estén claramente definidos los criterios mínimos necesarios y suficientes para identificarlas. Faltan los criterios claros sobre lo que hace a una "razón" ser una "razón" — y por eso, lo que entendemos por "razones" no solo varía de persona a persona, sino incluso dentro de la misma persona, dependiendo de dónde nos encontramos, con quién estamos, la hora del día, o nuestro estado emocional.

Esta manera inconsistente de razonar los asuntos en el interior de uno mismo es el origen de muchos de los problemas personales, laborales y sociales. Como quien en la mañana acuerda un compromiso para la noche, pero en la noche mira distinto las "razones" por las que decidió hacer ese compromiso, y decide faltar a él — y a su vez a su palabra, y a su vez a alguien que le tuvo confianza.

La orquesta desafinada

Si la comunicación entre los miembros de un equipo no se estandariza, y no se conocen ni se comparten las reglas de "las razones", "las inferencias", "los ejemplos" y "las referencias", la comunicación resulta en algo muy parecido al sonido de una orquesta sinfónica internacional… toda desafinada.

¿Se pueden imaginar cómo sonarían 200 músicos, de 50 nacionalidades distintas, usando 50 instrumentos diferentes y tocando cada quien con su propio "Do", con su propio "Re", con su propio "Mi"? Un desastre sonoro. Ruido. Esta imagen podría ser la "radiografía" de la comunicación actual de algunos equipos.

Y por la falta de estandarización, el Ego entra al juego. ¿Te imaginas a los músicos discutiendo si "el Do Chino es mejor que el Do Ruso"? Se hace todo personal, el tema original queda detrás, y ahora lo importante es ganar la discusión. Al Ego le duele mucho perder.

Solo definiendo los criterios mínimos suficientes de las razones, podremos evaluar si lo dicho es efectivamente una razón o no lo es. Indistinto de quien lo diga.

La estandarización del código de un lenguaje es la precondición mínima para que ese lenguaje pueda usarse universalmente. Es la razón de que la nota "Do" esté perfectamente definida en todo el planeta — y por eso pueden reunirse 200 músicos de 50 nacionalidades distintas, tocando 50 instrumentos diferentes, al unísono, en perfecta armonía, siguiendo a un solo Director.

¿Cómo nació Habraz?

Nace cuando su servidor intentaba enseñar estas herramientas a un grupo de entrenadores físicos adultos, y para ello intenté buscar las reglas universales de las "razones", los "ejemplos" y las demás herramientas lógicas. Para mi enorme sorpresa, no pude encontrar los criterios formales aceptados para cada una de ellas. Era el año 2004, el internet ya era un recurso disponible, y simplemente no había cosa tal.

Con esta combinación de frustración y curiosidad, comencé la aventura que no planeé, ni imaginé hasta dónde me llevaría. Nació un juego y una práctica que me provocarían las preguntas que me secuestran hasta el día de hoy. Todas bajo el título: Habraz. Palabra que formé uniendo el inicio de las palabras HABilidades y RAZonamiento.

Y quizá algunos se preguntarán… ¿y el Ferrari? Bueno, en realidad lo dejamos muy atrás. Con Habraz, tus equipos volarán.

¿Quieres ver a tu propio equipo reconociendo estas 15 herramientas en tiempo real?

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